Chiloé es la tierra del Trauco y de la Pincoya, dos personajes de la rica mitología del archipiélago, tierra donde las leyendas son parte de la tradición, probablemente, como consecuencia del aislamiento que implica su condición de isla.
Se cuenta que la Pincoya es una bella mujer que tiene por misión proteger los mares, llenarlo de especies y rescatar a los náufragos. Dice la historia que se la puede ver danzar en las costas y que si lo hace de cara al mar significa que habrá gran abundancia en la pesca, pero si lo hace mirando hacia la costa, habrá escasez.
El Trauco, a su vez, es una especie de enano horrible que habita el bosque y que, al encontrárselo, puede dejar mudo o jorobado a los hombres, en tanto que a las mujeres las atrae para abusar de ellas.
Otras historias de la zona son las del Caleuche, barco fantasma que puede navegar bajo el agua, el Basilisco (serpiente con cara de gallo que nace de un pequeño huevo puesto por una gallina vieja o un gallo colorado) y el Invunche, guardián con la cara dada vuelta hacia la espalda que cuida una cueva de brujos llamada Quicaví.
De vuelta en el continente, abundan los relatos mapuches. Se dice, por ejemplo, que cuando una mujer encinta ve un huallepén (figura deforme, con cabeza de oveja y piernas torcidas), lo escucha o sueña con él, dará a luz un hijo deforme. Otros mitos mapuches son la existencia del pihuychén (culebra con alas que bebe la sangre de quienes están dormidos) y del güecubu (genio maligno que constantemente lucha con los espíritus protectores de la comunidad).
Entre los paisajes patagónicos de lagos y montañas, también se tejen leyendas donde participan los espíritus que conforman la mitología de las culturas originarias del Chile austral; figuran la historia del grito del uncao (pájaro invisible que aterra a los caballos e indica mal o buen augurio) y la hermosa historia de una joven tehuelche y su enamorado selk’nam, a quienes no se les permitió estar juntos. Cuenta la leyenda del calafate que la muchacha fue convertida en un arbusto de este nombre y que cada primavera, las flores de la planta son los ojos de la niña y el fruto, su corazón. Todo quien coma de él es atraído para regresar a la zona donde lo probó.
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